Las sales de Schüssler son las sales que predominan en nuestro cuerpo, preparadas en diluciones para mejorar la salud de nuestros tejidos. Estas sales son especialmente útiles para problemas de piel, uñas y huesos, para inflamaciones y recuperación de lesiones, para problemas musculares y nervios, y, para la desintoxicación y excreción.

El Dr Schussler nació en Bad Zwischenahn, en Alemania, en 1821. Debido a los pobres ingresos de su familia, no pudo estudiar y tuvo que empezar a trabajar a una temprana edad, pero a los 31 años, sin si quiera tener el graduado se fue a París a estudiar medicina, después se trasladó a la universidad de Berlín y abrió consulta en Oldenburg.

El Dr Wilhelm Heinrich Schüssler, estudió la homeopatía de Hanneman, le interesaba mucho el modo de preparación de los remedios, y la aplicación del principio de similitud, y fue en esta ciencia en la que inspiró sus investigaciones. Schüssler empezó por medir las sales que predominan en cada uno de nuestros tejidos, con una clara intención, si una sal es la predominante en el tejido de cartílago, huesos o mucosa, la administración de esa sal será muy beneficiosa para alimentar a las célula que componen ese tejido y por tanto mejorará la salud de dicho tejido. Y así descubrió 12 sales que son las principales en nuestros cuerpo:

LAS 12 SALES DE SCHÜSSLER

Nr. 1. Calcium fluoratum: Ayuda en los problemas de piel, uñas y huesos.

Nr. 2. Calcium phosphoricum: Ayuda a la cicatrización, curación y el crecimiento.

Nr. 3. Ferrum phosphoricum: Inflamaciones y lesiones.

Nr. 4. Kalium chloratum: Eficaz para las membranas mucosas.

Nr. 5. Kalium phosphoricum: Fortalece los músculos y nervios.

Nr. 6. Kalium sulfuricum: Inflamaciones crónicas y problemas cutáneos.

Nr. 7 Magnesium phosphoricum: Dolores y calambres.

Nr. 8. Natrium chloratum: Regula el metabolismo líquido.

Nr. 9. Natrium phosphoricum: Estabiliza el metabolismo.

Nr. 10. Natrium sulfuricum: Ayuda a la desintoxicación y la excreción.

Nr. 11. Silicea: Refuerza tendones, cartílagos y huesos.

Nr. 12. Calcium sulfuricum: Drena el líquido infectado / flujo de pus.

Después se planteó la cuestión de cuál sería la mejor manera de administrar estas sales, y para ello estudió la permeabilidad de la membrana celular. Para poder alimentar a una célula es necesario que los nutrientes le lleguen en dosis capaces de atravesar la permeabilidad de la membrana célula, y estas dosis son dosis infinitesimales y en solución acuosa. Por ello diluyó sus doce sales en potencias D6 (de manera similar a como se elabora la homeopatía), que son afines con la permeabilidad de la membrana celular y recomendó tomar para casos agudos una pastilla de la sal que se precisara cada poco tiempo (cada 15 minutos a dos horas) hasta pasar la crisis y después una o dos al día; y para casos crónicos, dos o tres pastillas al día hasta mejorar de la dolencia, o si se desean hacer tratamientos preventivos (por ejemplo para reforzar cartílagos y huesos) temporadas de dos o tres meses descansamos uno y repetimos. Siempre es preferible tomar las pastillas disueltas en agua caliente y a sorbitos pequeños, reteniendo el líquido en la boca para que las sales sean absorbidas por vía sublingual.

Las Sales de Schüssler no tienen la intención de abastecer a los tejidos de las sales que les falten, eso se ha de hacer de manera necesaria por la alimentación. La función de las sales de Schüssler es ayudar al organismo a compensar alteraciones en la distribución y absorción de los minerales. Lo que Schüssler llamó “trastorno de la distribución molecular”, es decir que los iones de una sal del cuerpo no están disponibles cuando se los necesita, es decir, “la sal pertinente no está en el lugar adecuado en el momento adecuado”. Las sales de Schüssler ayudan a solucionar el trastorno de la distribución de los iones, de forma que las partículas de una sal en cuestión sean capaces de alcanzar las células que las necesitan. De manera similar al funcionamiento del principio de similitud en la homeopatía, la sal de Schüssler estimula al cuerpo a que redistribuya esa misma sustancia, la activa, la vuelve “eficaz”, “útil”.

Las sales de Schüssler se presentan pues, como un remedio muy útil y sin ningún efecto secundario que pueden ser de gran ayuda a niños, adultos y personas e la tercera edad.

                                               Rosana Ferre

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