Por Paco Mellado*.

La Medicina Tradicional China se basa en la lógica que puede observarse en cualquier fenómeno natural. Estudiarla significa comprender el funcionamiento de todas las cosas de forma general y precisa; algo que se repite una y otra vez a todos los niveles y en todos los aspectos. En la actualidad, los avances tecnológicos parecen obligarnos a redescubrir, desde diferentes puntos de vista, los conocimientos ya adquiridos hace cientos de años mediante la observación, el razonamiento y el análisis. Esto no es diferente para el caso de las enfermedades epidémicas, como la que asola actualmente a la población mundial.

Las epidemias han formado parte de la vida del hombre desde la aparición de la civilización, y la cultura china es una civilización muy antigua. Sin duda, ha acumulado una experiencia muy valiosa en este aspecto. Su modelo de pensamiento, en el que la prevención de las enfermedades era la prioridad de los antiguos médicos, los obligaba a investigar y a determinar las  mejores opciones para evitar que la población enfermara; evidentemente la educación era lo principal. Mucho antes del nacimiento de Cristo, ya era de conocimiento popular que las epidemias y su virulencia estaban relacionadas con las estaciones del año, los alimentos en mal estado, la falta de higiene,  la climatología anormal, la contaminación ambiental y el contacto con los enfermos. Aspectos que no fueron contemplados en las culturas occidentales hasta el siglo XVII y el periodo de la Ilustración. Sin embargo, ya en el siglo IV, el famoso médico y alquimista Ge Hong en el texto clásico “Manual de fórmulas para emergencias” (Zhouhou Beijifang), afirma: «Para evitar las epidemias de las enfermedades contagiosas, se deben conocer las técnicas de moxibustión». De esta forma, podemos asegurar dos cosas; la primera es que hace mil seiscientos años, los antiguos chinos ya poseían pruebas suficientes para determinar un método de prevención de las enfermedades contagiosas, y la segunda es que, del inmenso arsenal terapéutico del que está compuesta la Medicina Tradicional China, la moxibustión, conocida muchos siglos antes, es la mejor opción.

La moxibustión es una técnica tradicional de la medicina china, que consigue su estímulo terapéutico aplicando sobre la piel el calor de la combustión de la planta artemisa previamente secada, triturada y prensada. El 16 de noviembre de 2010, la UNESCO declaró a la moxibustión y a la acupuntura china como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Pero la técnica de moxibustión es una disciplina un tanto olvidada y rechazada en occidente. Ningún modelo de terapia está exento de complicaciones o de inconvenientes, pero en occidente, la moxibustión genera un rechazo especial por parte de los practicantes de la acupuntura. Y es lógico, pues por sus características parece que esta técnica sea poco apropiada por el uso del fuego, arriesgada por la posibilidad de provocar quemaduras, comprometida por la generación de humo en espacios públicos y en general un tanto incómoda comparada con la acupuntura. Algunas revisiones sobre los eventos adversos de la moxibustión, dieron como resultado el hallazgo de ciertas incidencias como alergias, quemaduras e infecciones[1].

La artemisa es una planta común nativa de áreas templadas de Europa, Asia, norte de África y Norteamérica a la que se le conocen propiedades tónicas, aperitivas, digestivas, emolientes, antiinflamatorias, analgésicas, calmantes, desinfectantes, antimicrobianas, antiparasitarias y anticonvulsivas. Además de poder activar o moderar las funciones orgánicas mediante la excitación del sistema nervioso como en el caso de la acupuntura, el calor, la radiación y la liberación de esencias volátiles emitidas en la combustión de la artemisa, poseen efectos propios de los que carece la técnica con agujas. Según la Medicina Tradicional China, la moxibustión permite de forma directa, tonificar y movilizar el Qi y la Sangre estancados, calentar el Yang,  eliminar el Frío, vigorizar el Fuego del Mingmen y fortalecer las defensas o Wei Qi. Algunos estudios científicos sobre la moxibustión han podido comprobar su eficacia en la modulación del dolor[2], el descenso de la fiebre activando la región preóptica del hipotálamo anterior[3], la prevención de la gripe común mediante la moxibustión en los puntos 36E y 14DM[4], mejoras en la capacidad pulmonar forzada por medio de la moxibustión del punto 13V[5] además de otros estudios que también sugieren que los efectos clínicos de la moxibustión tienen un efecto inmunopotenciador[6]. De esta forma, y aunque se hacen necesarias más investigaciones sobre la base científica de esta terapia, se sugiere que según se ha podido advertir en los ensayos clínicos aleatorizados recientemente y las observaciones clínicas, la moxibustión puede mejorar las funciones fisiológicas e inmunitarias y que este efecto se consigue gracias a su acción térmica[7].

Resultados actuales del tratamiento de la infección por Covid-19 mediante Acupuntura y otras técnicas basadas en la experiencia acumulada de la Medicina Tradicional China han demostrado su efectividad terapéutica[8], por lo que podemos intuir que el tratamiento mediante moxibustión puede ser igualmente exitoso en la prevención de la infección o incluso más. Si hacemos caso a los textos antiguos, en la famosa obra y pilar fundamental de la medicina tradicional china “Ling Shu”; podemos leer «Cuando no se puede hacer nada con las agujas, es conveniente aplicar la moxibustión». Otros textos con mayor acumulación de experiencia son más tajantes. En el clásico de la dinastía Ming (1368-1644) “Introducción a la medicina”, se dice: «En los casos que ni se avanza con las agujas ni con el medicamento, es preciso aplicar la moxibustión».

“Para Vivir tranquilamente, no deje seco el punto Zusanli”.

Esta afirmación que aparece en el texto clásico “Zhenjiu Dacheng”, hace referencia a la necesidad de estimular constantemente el punto 36E para mantenernos fuertes y evitar la enfermedad. En esta frase la palabra “seco”, hace alusión al método de estimulación del punto, es decir, la moxibustión directa sobre la piel con cauterización que provoca ampollas llenas de líquido. Existen diferentes técnicas para aplicar la moxibustión. En la actualidad y por razones obvias, la más utilizada es la moxibustión indirecta sin cauterización; o bien con puros de moxa que se aplican a unos centímetros de la piel evitando provocar quemaduras, o bien colocando algún elemento entre la piel y el polvo de moxa que evita el contacto directo. Pero en sus inicios, cuando la eficacia prevalecía por encima de cualquier otro aspecto y los recursos eran muy limitados, el objetivo de la moxibustión era generar grandes estímulos provocando pequeñas quemaduras sobre puntos concretos de acupuntura, con el fin de recuperar el equilibrio interno y prevenir las enfermedades.

Investigando un poco, podemos encontrar retazos de textos antiguos más explícitos aún sobre este aspecto, por ejemplo en el clásico “Mil recetas doradas” (Qiajing Fa): «Todos los funcionarios que van a trabajar a las provincias Wu y Shu suelen tener en el cuerpo dos o tres sitios con cicatrices de moxibustión, para prevenir la lesión del ambiente epidémico de esa zona». Lo que nos indica que esta práctica estaba explícitamente recomendada en situaciones excepcionales como la que nos ocupa en la actualidad con la epidemia del Covid-19.

La cauterización mediante moxibustión directa provoca una pequeña quemadura, de un área de entre uno y dos milímetros por lo que la denominaré a partir de ahora, “micromoxibustión”. Básicamente consiste en colocar sobre el punto seleccionado un cono de moxa del tamaño de un grano de trigo o de arroz. La superficie en contacto con la piel será mínima, sobre un milímetro o menos de diámetro. El cono se realiza frotando y prensando una pizca de moxa entre los dedos pulgar e índice y retirando la cantidad sobrante para conseguir un fino aglomerado de entre dos y tres milímetros de alto por un milímetro de ancho. Antes de colocar el cono sobre la piel, es recomendable rasurar el vello de la zona y frotar el área con el jugo de un ajo. Esta acción favorece dos cosas, primero la colocación y sujeción del cono de moxa sobre la piel, y segundo, previene de posibles infecciones pues la esencia de ajo posee propiedades antisépticas. Una vez colocado sobre el punto, se enciende el extremo superior del cono con una varilla de incienso o similar y se espera a que se consuma por completo y se apague sobre la piel provocando un breve pero intenso dolor, una pequeña quemadura y una marca que quizá no desaparezca por completo como en el caso de algunas heridas moderadas.

La micromoxibustión posee varias ventajas respecto a la moxibustión indirecta, la acupuntura e incluso a la medicación preventiva tradicional. La principal es que una única cauterización suple a muchas sesiones diarias con acupuntura y por lo tanto se pueden tratar a muchas personas en un intervalo de tiempo muy corto; virtud ésta muy conveniente en un periodo de epidemia. Igualmente sucede con los medicamentos tradicionales; la micromoxibustión directa no requiere demasiados recursos, previsiones o aprovisionamiento. Con una diminuta cantidad de polvo de moxa, el estímulo creado sobre el punto de acupuntura es enorme y perdura durante varios días, hasta que la herida sane por completo. De hecho, la micromoxibustión es una práctica de gran interés en términos de relación costo-efectividad y riesgo-beneficio, lo que permite actuar en países que carecen de infraestructuras sanitarias.

La micromoxibustión, provoca una quemadura menor pero de segundo grado, es decir que afecta a la capa externa y a la capa subyacente de la piel lo que provoca dolor, enrojecimiento, hinchazón y ampollas pero que por su diminuto tamaño, no supone ningún tipo de peligro de infección ni precisa de ningún cuidado especial tras su aplicación en la inmensa mayoría de casos; por lo general se curan por sí solas. Como precaución podemos recomendar vigilar la zona, mantenerla seca y aplicar durante unos días algún antiséptico de uso tópico sobre la herida.

Tradicionalmente se consideraba que el verdadero efecto terapéutico de la micromoxibustión se fundamentaba en la generación de la vesícula tras la cauterización. La vesícula es un mecanismo de defensa del cuerpo que consiste en una lesión elevada y bien definida que está llena de líquido linfático. Posiblemente esta respuesta inmunitaria que estimula la creación de linfocitos, defensores frente a las infecciones por agentes externos, forme parte del efecto terapéutico de la micromoxibustión. Algunas experiencias argumentan que el aumento de los linfocitos T se produce horas después de la cauterización.

Durante el tiempo empleado en la redacción de este artículo, he encontrado en textos relacionados y en declaraciones de algunos expertos varias alusiones al poder terapéutico de la micro-cauterización y de la generación de ampollas o vesículas, según el tamaño de la lesión, pero carecían de datos objetivos, lo que me lleva a la conclusión de que se precisa realizar estudios clínicos que demuestren de forma veraz lo que los textos clásicos argumentan a base de evidencias empíricas. Asimismo, disciplinas parecidas han acumulado multitud de datos verificados relacionados, como es el caso de la técnica de micromoxibustión japonesa llamada “Okyu”, que a diferencia de la china, evita la cauterización apagando el conito justo antes de que queme la piel.

Conclusión:

  • La micromoxibustión puede suponer un tratamiento preventivo eficaz, económico y funcional contra las epidemias pues existen evidencias de su efecto inmunopotenciador.
  • Se sugiere aplicar la micromoxibustión en personas sanas mientras dure la epidemia, repitiendo sucesivamente cuando la herida sane por completo con el objetivo de tonificar el sistema defensivo y evitar la infección.
  • Se sugieren para este fin, realizar la técnica de micromoxibustión en los puntos de acupuntura tradicionales con efectos estimulantes del sistema defensivo:

– 36 Estómago: Punto Mar de Estómago. Gran tonificador general. Se ha demostrado su efecto vigorizante del sistema inmunitario.

– 6 Bazo: punto de cruce de los tres Yin del Pie. Gran tonificador de las funciones del Bazo y de la Sangre. En combinación, potencia los efectos de 36 Estómago.

– 14 Du Mai: punto cruce de todos los meridianos Yang. Elimina los patógenos externos y libera la superficie. Tonifica el Yang. Se ha demostrado su efecto vigorizante del sistema inmunitario.

– 4 Intestino Grueso: punto Yuan de Intestino Grueso. Armoniza el movimiento del Qi. Libera la superficie eliminando los factores patógenos climáticos, en concreto el Viento y el Calor.

 

[1] «Adverse events of moxibustion: a systematic review» por Ji-Eun Park, Edzard W. Ernst y Songshil Lee. (Complementary Therapies in Medicine; Volume 18, Issue 5, October 2010, pages 215-223)

[2] «Moxibustion for treating pain: A systematic review» por Lee MS, Choi TY, Kang JW, Lee BJ, y Ernst E. (Am J Chin Med 2010;38(5):829-38). Citado en « Acupuntura, electroacupuntura, moxibustión y técnicas relacionadas en el tratamiento del dolor» por R. Cobos Romana (Revista de la Sociedad Española del Dolor; vol.20 no.5 Madrid sep. / oct. 2013)

[3] « Acupuntura, electroacupuntura, moxibustión y técnicas relacionadas en el tratamiento del dolor» por R. Cobos Romana (Revista de la Sociedad Española del Dolor; vol.20 no.5 Madrid sep. / oct. 2013)

[4] «101 enfermedades tratadas con acupuntura» por Tian Chonghuo. (Ediciones en lenguas extranjeras, Beijing 1992.)

[5] «Changes of pulmonary function in healthy people after moxibustion of Feishu, Baihui and Shenque acupoints» por Zhao Ning-Chia, Guo Rui-Lin, Ren Qin-You et al (Acupuncture Research 2003;28 (4): 273

[6] «Effect of electronic moxibustion on immune function after moxibustion» por Shinichiro Watanabe, Hiroshi Hakuta, Keishi Matsuo, Hiroshi Hara, Usataro Harashi (All Japan Acupuncture Society Journal; Volume 31, Edition 1, 1981, pages. 42-50)

[7]«An infrared radiation study of the biophysical characteristics of traditional moxibustion» por Xueyong Shen, Guanghong Ding, Jianzi Wei, Ling Zhao, Yu Zhou, Haiping Deng y Lixing Lao. (Complementary Therapies in Medicine; Volume 14, Issue 3, September 2006, pages 213-219)

[8] «Pautas sobre el uso de acupuntura y moxibustión para tratar el Covid-19» (Academia China de Acupuntura y Moxibustión, Segunda Edición).

* Paco Mellado

Titulado en Medicina Tradicional China, Auriculoterapia por la Asociación Española de Auriculoterapia y Fitoterapia y otras disciplinas afines. Profesor de Medicina Tradicional China en los centros Kyreo de Alcoy y Osteosilva en Novelda.

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