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La Melisa, una planta conocida por sus maravillosas propiedades medicinales desde la antigüedad, “para la histeria y la melancolía” decían ya autores de tanto renombre como Hipócrates o Galeno. La antigua “histeria” es lo que hoy en día llamamos “estrés” y la “melancolía” será hoy más conocida como “depresión”. Efectivamente, miles de años después, la química y nuestra ciencia, descubren que la Melisa es rica en aceites esenciales como el neral, citroneral y limoneno que tiene propiedades sedantes y antidepresivas, una vez más nos maravilla ver cómo nuestros antepasados descubrían las propiedades de las plantas reconociéndolas por el sabor, la forma y el olor (pues evidentemente cada principio activo también aporta unas características olfativas y de sabor determinadas) para que siglos después la ciencia nos confirme que efectivamente esas son las propiedades de dichas plantas.

Nuestros queridos antepasados, hablaron de humores, dijeron que en el ser humano predominan cuatro humores, el sanguíneo (sangre), el flemático (linfa), el colérico (bilis amarilla) y el melancólico (bilis negra). El humor melancólico, predispone a las personas a la introversión, al silencio, al aislamiento, es un humor que bien equilibrado convierte a la persona en una persona intelectual, reflexiva, dada al estudio y la creatividad, es el humor propio de artistas, de creadores, compositores, pintores, escritores,… también es el humor de los estudiosos, investigadores y sabios, pero mal equilibrado, aquella persona en la que predomina el humor melancólico pero no lo encauza al estudio o la creatividad, este humor lo puede convertir en una persona triste, introvertida, solitaria, que tiende a la melancolía la tristeza y la depresión. Fijaos de qué manera tan bonita i visual explicaban nuestros queridos antiguos maestros, el carácter depresivo en el que en muchos momentos, muchos de nosotros podemos sentirnos fácilmente identificados también en la actualidad. Pues seguían explicando que entre muchos de los remedios que nos ofrece la naturaleza para este estado melancólico podemos encontrar el azafrán, la melisa, y el hipérico, plantas que ellos describían como solares, que aportan luz, alegría y protección y que por tanto curan la melancolía. ¡Qué maravilla que hoy en día sepamos que el azafrán y el hipérico son uno de los mejores antidepresivos que podemos encontrar en la naturaleza, que nosotros creíamos que los acabábamos de descubrir y que resulta que la humanidad ya los conocía no como IMAO (inhibidores de la amonioxidasa) o ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina),  sino como plantas solares, dos maneras distintas de decir exactamente lo mismo!!!

Volvamos a las propiedades de la Melisa:

La Melisa o Toronjil es una planta de hojas verde intenso, de un aroma embriagador, dulce y acitrado que recuerda al limón y que al olerlo no podemos dejar de dibujar una sonrisa por la fragancia tan agradable que desprende. Sus flores son blancas y pequeñas.

La Melissa es muy rica en aceites esenciales: timol, geranial, neral, citronelal y limoneno entre otros, que le confieren sus propiedades antisépticas, desinfectantes, y repelentes de insectos, y sus propiedades sedantes y calmantes del sistema nervioso al tiempo que antidepresivas. También es rica en flavonoides, polifenoles, etc…

La Melisa aporta sosiego y calma, serenidad y alegría, es antiespasmódica y calmante, por este motivo es tan apreciada para los problemas de sistema nerviosos como el estrés, la ansiedad, las migrañas y los dolores de cabeza, las depresiones o los estados de apatía y desmotivación. La Melisa nos ayudará en cualquier patología producida o agravada por el sistema nervioso: dermatitis, urticarias, asma, insomnio, etc….

La Melisa es también una buena digestiva y colerética, lo que unido a las propiedades anteriormente descritas, la convierte en uno de los mejores remedios de los dolores, gastritis y espasmos digestivos cuando la causa de ellos es el sistema nervioso.

La Melisa al ser rica en timol es una muy buena antiséptica, antibacteriana y antiherpéticas, podemos usar su aceite esencial puro para tratar tópicamente el herpes labial o las dermatitis, para evitar la aparición de bacterias en el rascado, también podemos usarlo puro sobre los granos del acné, y en general para toda patología de piel. En infusión puede resultar de ayuda en cualquier patología infecciosa, colitits, elicobacteri, infecciones de orina, etc…

La Melisa es muy buena también para la piel, calma las irritaciones dérmicas y los picores, y es tónica y cicatrizante de la piel por lo que se usa también en cosmética.

La Melisa es muy buena también para las reglas dolorosas y los desarreglos menstruales.

La Melisa repele los insectos, por este motivo es muy apreciada por los agricultores ecológicos porque al plantarla bordeando los cultivos repele a las hormigas y los pulgones: También la podemos usar en los armarios pues aromatiza muy agradablemente la ropa al tiempo que repele las polillas.

La Melisa es una planta melífera, muy utilizada por las abejas para la producción de miel.

La Melisa se usa mucho en cocina por su agradable sabor, especialmente en ensaladas de verano y en la elaboración de salsas y verduras.

Muy utilizada también en la elaboración de licores como el agua del Carmen de la que hablaremos en la próxima noticia de nuestro blog.

 

Rosana Ferre