
Entre lo que conviene evitar está la exposición al sol sin protección, el aire acondicionado, el tabaco, la contaminación ambiental y estilos de vida poco convenientes (mala alimentación, sedentarismo, estrés emocional…). Por el contrario, una dieta y un estilo de vida equilibrados serán grandes aliados para que luzca sana. Los pilares básicos para los cuidados de la piel son una elevada hidratación y una correcta nutrición de sustancias grasas, vitaminas y minerales. Cumpliendo estos requisitos la piel ejerce correctamente su función principal que es la de protección.
Alimentos para que nuestra piel luzca radiante:
Clara de huevo: Aplicar con un pincel (cuando se seca sobre la piel absorbe todas las secreciones). Limpia profundamente en especial aquellas pieles grasas.
Yema de huevo: La yema del huevo es nutritiva y suavizante, sobre todo para aquellas pieles secas. Es rica en sustancias grasas y fósforo. (Aplicar unos minutos y enjuagar)
Tomate: La ingesta de tomate es excelente para combatir los puntos negros, y es muy efectivo para blanquear las manchas provocadas por exposiciones al sol.
Limón: Es un eficaz previsor del acné por su contenido en vitamina C. Es un excelente astringente y tiene efecto tensor. Puede tomarlo en jugo o aplicarlo directamente en granos, espinillas y manchas de la piel.
Pepino: Las rodajas de pepino suavizan la piel y calman la sensación de fatiga.
Miel: Deja la piel suave y aterciopelada. Tiene facultades astringentes y regenerativas. Se puede aplicar en forma de mascarilla.
La avena: tiene grandes propiedades humectantes y cualidades dermocosméticas. Es uno de los principales activos naturales en la hidratación de la piel. Se puede usar también como mascarilla.
Naranja: El jugo de naranja otorga luminosidad y vida a la piel.
Otros aliados de nuestra piel:
-La hidratación, fundamental para la piel, se consigue mediante el consumo directo de agua, y del agua que ingerimos en frutas y verduras. El agua también ayuda a eliminar más fácilmente las toxinas.
-Ácidos grasos monoinsaturados (aceite de oliva y aguacate) y ácidos grasos poliinsaturados (aceites de semillas, frutos secos oleaginosos y el pescado).
-Vitamina A, que ejerce un papel esencial en la renovación de la piel y de las mucosas. Está presente en alimentos de origen animal como hígado, grasas lácteas (queso y mantequilla), yema de huevo y lácteos completos. Abunda en verduras de hoja verde (brócoli, espinacas…) y de coloración roja, anaranjada o amarillenta (zanahoria, calabaza…), y en frutas como (mango, papaya, cerezas, melón y melocotón).
-Vitamina C. Tiene acción antioxidante y brinda producción de colágeno para mantener la piel tersa y sin arrugas. Está en frutas y verduras frescas, por ejemplo en pimentón, tomate, lechuga, repollo, kiwi, cítricos, melón, fresas, moras y en general en todas las frutas tropicales.
-Vitamina E. Neutraliza la acción dañina de los radicales libres, que aumentan con los rayos solares y que son la causa de las denominadas “manchas de envejecimiento”. Se encuentra sobre todo en el germen de trigo, el aceite y las semillas de girasol, almendras, maní, nueces, salvado de arroz y trigo, y en el aceite de soya.
-Hierro. Su déficit suele ser la causa de que la piel esté pálida por la disminución de la hemo-globina. Se encuentra en: vísceras, carnes, pescados y huevos; levadura de cerveza, frutos secos y desecados, cereales, legumbres y verduras de hoja verde.
Como podéis ver, lo más importante es llevar un estilo de vida saludable: una buena alimentación, un poco de deporte, algunas cremas con productos naturales… y nuestra piel estará radiante y joven!!