¿Qué ocurre cuando la pisada no es adecuada?

El pie, adaptado a la bipedestación, desempeña una doble función: soporta el peso del cuerpo y permite el desarrollo dinámico del paso cuando se camina. Esto supone, simultáneamente, resistencia y flexibilidad. El pie es el pilar de la estática y puesto que los bípedos tenemos una raíz podal, todas las adaptaciones y compensaciones del cuerpo nos dan una información sobre su base repercutiendo en todo el cuerpo, por lo que podemos considerarlo como otro sistema de compensación. Por lo cual, cuando hay problemas en la planta del pie, habrá que revisar todas esas descompensaciones que han provocado que la base del pie, no esté realizando bien su función, ya sea a nivel postural, por un calzado inadecuado o provocado por un espolón.

Anatómicamente, si visualizamos el interior del pie, observaremos una bóveda, con tres puntos de apoyo, del cual, gracias a una  lámina flexible llamada fascia plantar, ayuda a la función de amortiguación, adaptándose a la forma según sea la del suelo y la del calzado. Ésta recibe los impactos de las pisadas haciendo que no afecten al resto de articulaciones. La fascia plantar es la que soporta esos impactos, así que es importante mantenerla fuerte y elástica.

¿Qué ocurre cuando la pisada no es adecuada?

 

Seguramente hayas conocido a alguien que en algún momento de su vida haya padecido una fascitis plantar, esto indica que la fascia plantar ha perdido su elasticidad y ha provocado la inflamación en ella, empezando desde la zona del talón y avanzando hacia la base de los dedos del pie.

Ya sea postural, por un calzado inadecuado o provocado por un espolón (calcificación que se adhiere en la zona del talón, es como si el talón estuviese pisando una pequeña piedrecita constantemente),…

 

¿Qué ocurre cuando la pisada no es adecuada? Kyreo

en el momento que duele la planta del pie, inconscientemente el cuerpo tiende a compensar para que sientas lo mínimo posible esas molestias, cambiando totalmente el apoyo del pie, esto, acaba provocando otras lesiones donde terminará afectando a sus cadenas musculares. El apoyo inadecuado, cuanto más perdure, peor para nuestra estructura, ya que el cuerpo se acostumbra y se adapta a la posición que durante un tiempo se ha estado forzando inconscientemente, así que una vez resuelta la lesión en la planta del pie, habrá que hacer un trabajo de consciencia para mantener el apoyo adecuado de toda la planta del pie, y revisar las cadenas musculares que hayan podido descompensar el resto de la estructura, empezando desde la zona lumbar y con ello las últimas vértebras lumbares y las dos piernas. Si la lesión ha transcurrido más de 1 mes, es probable que hayas empezado a tener más molestia de las habituales en la zona de espalda, así que también sería adecuado revisar toda la musculatura de la zona.

TRATAMIENTO

En primer lugar, enfocaremos el tratamiento en el pie. En el caso de haber un espolón, acudiremos al médico para que nos derive a un especialista y decida si es necesario realizar cirugía o no. Mientras la espera, existen varias pautas para sobrellevar el dolor, bajo la supervisión del médico, hay medicamentos antiinflamatorios que podrían ayudar a sobrellevar el dolor. También hay ciertos ejercicios para ayudar a ganar elasticidad en la fascia plantar, como estirar la planta del pie junto con el sóleo y gemelos; para desinflamar, en el caso de no querer tomar medicación, podremos utilizar una botella llena de hielo para rodarla, como si estuviésemos  masajeando la planta del pie; podremos aplicar cremas antiinflamatorias, o a nivel natural, por ejemplo, utilizar cataplasmas de arcilla con miel. Este tipo de tratamiento, nos puede ayudar también, aunque no haya espolón.

Existen otros tratamientos para deshacer y quitar los espolones con otras técnicas sin tener que pasar por quirófano.

RECOMENDACIONES

En segundo lugar, una vez trabajada la elasticidad y la inflamación de la planta del pie, es aconsejable ir a un fisioterapeuta, quiropáctico, osteópata y/o quiromasajista para realizar un trabajo de compensación, tanto a nivel muscular como articular y vertebral para corregir esas descompensaciones ya anteriores o causadas por la fascitis plantar.

En el caso de tener una malformación de esa bóveda mencionada anteriormente, y que hace que no se realice adecuadamente la amortiguación del pie, se recomienda acudir a un podólogo para que le realice una plantilla adaptada a su forma del pie.

En otros casos como en el calzado inadecuado, tendremos que realizar un cambio del calzado y retirar el que nos esté perjudicando; si el problema está en el calzado del trabajo, buscaremos unas plantillas adecuadas que nos permitan una mejora de la amortiguación y movimiento del pie.

El reposo tiene un papel muy importante en este tipo de lesiones para así recuperar bien la zona.

Se recomienda llevar un calzado donde el pie se sienta sujeto para así ganar estabilidad.

 

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