La Dopamina, el neurotransmisor que nos hace sentir felices ante los logros conseguidos, nuestro neurotransmisor de la recompensa, la responsable de ese sentimiento de “subidón” ante la satisfacción personal.

La Dopamina es un neurotransmisor, es decir una sustancia que es capaz de conectar unas hormonas con otras, y cuando lo hace, transmite sensación de bienestar, recompensa y triunfo (entre otras funciones que veremos más adelante).

Cuando un niño hace bien sus deberes y su profe o sus padres le felicitan y aplauden sin que él lo espere, su dopamina sube y el niño se siente feliz y orgulloso, eso hace que mañana desee volver a repetir su triunfo. Este hecho es sobradamente conocido por todos los pedagogos, hoy en día sabemos que el refuerzo positivo es mucho más eficiente y motivador para el aprendizaje, refuerza el deseo de seguir intentándolo, mientras que el castigo solo aumenta el miedo al fracaso, si la próxima vez que lo intentamos también nos sale mal, y encima de lo mal que nos sentimos hemos de aguantar un castigo, evidentemente a todos se nos pierde la motivación

Pero la dopamina no solo funciona en los niños, los adolescentes cuando entran en un nuevo grupo de amigos y se sienten integrados y aceptados, también tienen una subida de dopamina, lo cual les hace sentirse muy bien, y al mismo tiempo les hace tener miedo a perder su sitio en el grupo, pues su dopamina caería. En el adulto esta misma sensación ocurre cuando la persona ocupa un buen puesto social, cuando se siente un miembro importante y con un papel significativo en la sociedad su dopamina también está más alta.

La dopamina está relacionada directamente con nuestra motivación, cuando creamos planes y proyectos para el futuro y somos tremendamente positivos, nuestra dopamina sube, estamos seguros de que conseguiremos nuestras metas, y creamos expectativas muy altas porque la dopamina nos hace sentirnos más fuertes y valerosos, más optimistas, si estas expectativas se cumplen, el “subidón” de dopamina será total, pero si por el contrario estas expectativas acaban en fracaso, nuestros niveles de dopamina caerán en picado y nos harán sentirnos terriblemente mal.

Así pues la dopamina, como todo en la vida tiene una doble función: nos hace sentirnos muy bien ante los halagos, los logros sociales y personales, pero también se vuelve adictiva y cuando las cosas no van bien, la caída de dopamina nos hace sentirnos inútiles y fracasados. Ni somos tan buenos cuando triunfamos, ni somos tan malos cuando las cosas nos salen mal, simplemente nuestra dopamina sube o baja.

La dopamina marca nuestra personalidad, la gente con niveles de dopamina más altos es más positiva y optimista, suele por tanto intentar más cosas, tiene una mejor opinión de sí mismo y por tanto más autoestima. Además los niveles altos de dopamina afectan también a la zona mesocortical del cerebro, la parte que es capaz de hacer asociaciones que nos permiten captar más opciones a la hora de solucionar un problema y nos ayudan a tomar la mejor solución. En este sentido, si somos personas positivas y optimistas, subimos nuestros niveles de dopamina y esto se reflejará en que seremos más eficientes y capaces en la resolución de los problemas y los retos del día a día, por tanto tenemos más probabilidades de éxito. Si nuestros niveles de dopamina son altos, también aumenta muchísimo nuestra creatividad, nos sentimos capaces, seguros, y con muchas ideas. Las personas más creativas también poseen más altos niveles de dopamina.

Por el contrario las personas más negativas y pesimistas tienen niveles más bajos de dopamina, los cual les hace tener una peor opinión de ellos mismos y sus capacidades, esto les lleva a intentar menos cosas, y si no intentamos nada, evidentemente no conseguimos logros, y si no conseguimos logros y méritos,… pues la dopamina sigue bajando y ahí tenemos el círculo vicioso en el que podemos encontrar a  mucha gente deprimida, que solo se queja y llora y se siente mal, sin sentirse capaz de intentar nada por miedo al fracaso y por ello mismo siempre sin logros y por tanto con los niveles de dopamina bajísimos, lo cual les hace sentirse más tristes y pesimistas todavía.

La dopamina es un estímulo para el ser humano, lo anima a querer superarse, a ser competitivo, a hacer más cosas y obtener más logros, a ser mejor persona,… La dopamina es también importantísima en el deseo, el sexo, la comida y las drogas,… y diréis ¿qué tiene todas estas cosas en común?? Pues que todas, al satisfacerlas nos elevan la dopamina. Cuando la personas de la que estamos enamorados o por la que nos sentimos atraídos nos corresponde, nuestra dopamina se dispara. Los enamorados tiene la dopamina altísima, y están emocionados con solo la expectativa de ver a su enamorado, cuando lo tienen cerca, sienten el “subidón” de la dopamina, pero cuando por algo no pueden verlo, el “bajón” de dopamina es tal que se sienten fatal. Así los adolescentes, eternos enamorados, tanto de amores platónicos como reales, están en un momento emocional de subidas y bajadas de vértigo, igual se sienten ilusionadísimos y nerviosos como melancólicos y apáticos, tal cual su dopamina sube o baja.

El orgasmo del sexo nos vuelve a aportar un “subidón” de dopamina. Comprar ropa u objetos que nos hacen sentir más bellos, ir a la peluquería o el spa, nos eleva la dopamina. Comer, nos eleva la dopamina, de hecho la gente con niveles de dopamina más bajos, frecuentemente sufre de obesidad, porque tiene que comer más para que sus niveles de dopamina suban hasta el punto de hacerles sentir bien por comer. Por el contrario la gente con dopamina alta, simplemente con calmar el hambre, ya tiene suficiente, no necesita subir más su dopamina para sentirse bien porque ya la tenía bastante alta.  Por este mismo motivo, la comida decimos que muchas veces es un sustituto del amor, la subida de dopamina que esperaríamos obtener de sentirnos queridos, o tener una autoestima más alta, un trabajo mejor o de que la sociedad nos aplaudiera, si esto no llega, pues nada, la subimos con comida (y que no sea con drogas).

¿Por qué son adictivas las drogas? Porque tras tomar drogas suben los niveles de dopamina, y cuando pasa su efecto, los niveles de dopamina vuelven a bajar, así pues, tenemos una “falsa necesidad” de volver a tomar drogas para subir nuestra dopamina, cayendo así en la trampa de las adicciones. Por esto mismo el juego, la comida, el sexo,… pueden ser también adictivos. Estas adicciones tienes su efecto adverso a no mucho tardar, pues la persona empieza a sentirse siempre con la tensión, la ansiedad y el estrés de necesitar el objeto de su adicción, lo cual no hace sino bajar su dopamina, y por tanto sienten que por mucho que se esfuercen nunca llegan a sentirse satisfechos, viven en una eterna ansiedad por sentirse bien, y esa sensación cada vez se obtiene menos y es más efímera.

La dopamina actúa pues en diversas funciones y localizaciones de nuestro cerebro:

  • Cuando las neuronas se proyectan al sistema límbico, la dopamina activa nuestro sentimiento de recompensa.
  • Cuando las neuronas se proyectan al sistema mesocortical, la función de la dopamina activa nuestra mente para la planificación y la toma de decisiones, nos hace ver más opciones de actuación y nos ayuda a ver con claridad cuál es la más adecuada.
  • Cuando los axones se proyectan hacia los ganglios basales de nuestro cerebro, la dopamina ayuda a regular nuestras funciones motoras, nuestros movimientos voluntarios.
  • La dopamina también actúa sobre la maternidad, cuando es liberada por el hipotálamos inhibe la secreción de prolactina, excepto después del parto donde esta acción se detiene para que la mamá pueda tener subida de leche y alimentar a su bebé.
  • Cuando la dopamina actúa sobre el tálamo también interviene en el sueño, no tanto en la inducción al sueño, que de eso se encarga la melatonina, sino más bien, de esa sensación de bienestar profundo y felicidad con la que nos levantamos los días que hemos dormido especialmente bien. Un buen sueño también eleva los niveles de dopamina.

La dopamina, una endorfina que nos ayuda a ser más felices… y ahora, sabiendo esto: ¿qué podemos hacer para mantener elevados nuestros niveles de dopamina y por tanto ser más felices??  La respuesta os la traeremos en la siguiente noticia de nuestro blog la semana que viene, hasta entonces… sed felices!!!!

Rosana Ferre

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