Llegan las vacaciones de verano y con ellas el tan ansiado tiempo libre!!!! Tiempo libre para leer, para descansar, para estar con los nuestros, para no hacer nada, para hacer aquellas pequeñas cosas que nunca tenemos tiempo de hacer: un buen pastel, pintar un cuadro, plantar plantas y cuidarlas, preparar remedios caseros,….. Un sinfín de actividades que echamos de menos y que dejamos siempre para cuando algún día tengamos tiempo.

Las vacaciones son o deberían ser un momento de paz y relax, sin embargo, muchos de nosotros llegamos a ellas con demasiados planes, demasiados objetivos y esperando demasiado de ellas, y ¿por qué? Porque no hacemos las cosas cuando nos apetecen, nos dejamos embaucar por las obligaciones del día a día y a veces olvidamos qué es realmente lo más importante en la vida. Como puede ser que dejemos algo tan importante como disfrutar de los nuestros para las vacaciones??? Eso es algo que debería ser prioritario en cualquier momento y época el año. ¿Cómo puede ser que no dejemos un espacio de tiempo para esas actividades que nos relajan, como es la lectura, la cocina, las plantas,…?? En nuestra sociedad corremos mucho, hacemos muchas cosas, pero se nos olvida lo más importante. Vivir!!

Desde aquí os voy a plantear un reto para las vacaciones y después para todos los días del año: no hacer planes minuciosos, no tener el día cronometrado con miles de actividades, dedicarnos solo a sentir y estar en el momento y en aquello que estamos haciendo.

Nuestra mente estresada, si no cambia la manera de funcionar, acaba estresando las vacaciones, llenándolas de obligaciones y cosas que hacer en lugar de llenarlas de momentos de placer.

Es muy habitual que tengamos la ensoñación de que en nuestros días vacacionales vamos a estar jugando idílicamente con los niños o teniendo momentos muy románticos de pareja, momentos de muchas risas con las familias, de relax con un buen libro,….y luego… qué pasa en realidad: que los niños están tediosos, la pareja tiene otras ideas de cómo pasar las vacaciones, la familia es imposible reunirla y cuando ibas a leer aparecen otros planes, … y entonces…aparece la frustración: vuelvo al trabajo y no he podido disfrutar de todo lo que quería hacer. Y con la frustración el reproche y los enfados con aquellos a los que más quieres y en lugar de unas vacaciones idílicas acabamos teniendo un agotador tiempo de enfado y estrés.

Cuando más ansia por aprovechar al máximo las vacaciones, más nervio, más estrés y menos disfrute. No programemos el día, dejémonos fluir con él, no programemos los momentos de felicidad con los nuestros, dejemos que estos aparezcan por sí solos.

Si en un momento dado estamos a gusto jugando con nuestros hijos, aprovechemos al máximo ese momento, da igual si es hora de comer, si es tarde y hay que dormir o si tenía pensado en este momento hacer la cena, simplemente calla tu mente y disfruta el momento. Si estás de relax con un buen libro, que importa si no estás cocinando un pastel como habías programado o enseñando a leer a tu hijo, simplemente disfruta el momento, si en plena lectura te interrumpen para hacer otra actividad, no te enfades, disfruta al máximo es nueva actividad,… programar está bien: haremos un viaje, iremos a la playa,… y luego nos dejamos fluir. Pero programar cada momento: bajaremos a la playa, haremos un castillo de arena, comeremos y nos tomaremos un helado,……ufff, eso es primero agotador y segundo, acabará siendo estresante y frustrante.

Hagamos callar a nuestra mente programadora y dejemos volar a nuestra mente imaginativa, a nuestro niño interior capaz de emocionarse y de disfrutar de todo y con todo.

Disfrutemos cada momento de nuestras vacaciones con forme venga, pero cuando estas acaben sigamos disfrutando de todos nuestros momentos como si siguiéramos estando en vacaciones, es todo una cuestión mental, una cuestión de actitud.

Tenemos la mente entrenada a correr, vamos a proponernos entrenarla a disfrutar de cada momento.

Aprovechad para estar y disfrutar del aire libre, del sol (con moderación), de los amigos, del descanso y el no hacer nada, de la familia y tus seres queridos… y disfrutemos de todo, sea lo que sea lo que hagamos.

Vamos a conseguir que nuestras vacaciones sean maravillosas hagamos lo que hagamos en ellas.

Felices vacaciones!!!

Rosana Ferre

 

 

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