La alergia, una patología por desgracia cada vez más frecuente y molesta en nuestra sociedad y en la que muchas veces, los tratamientos parecen ser ineficaces.

Para poder tratar la alergia hay que entender que la alergia no es una patología causada por un agente externo a nosotros o a nuestro organismo, sino que la alergia es causada por nuestro organismo, por nuestro propio sistema inmune, por este motivo la alergia se puede aliviar con antihistamínicos pero es difícil hacerla desaparecer, es difícil curarla del todo, a veces las vacunas funcionan, pero otras muchas veces se resuelven como ineficaces.

Es curiosos además observar cómo en las personas alérgicas las alergias van cambiando, nos hacemos las pruebas un año y nos sale alergia a unas cosas, al año siguiente, si las repetimos, nos ha cambiado la alergia y reaccionamos a otros pólenes o sustancias. También es muy común ver que las alergias aumentan, normalmente la persona alérgica empieza sufriendo una alergia estacional, reacciona en primavera al polen de las gramíneas, los olivos, etc… pero poco a poco, cada vez no solo es alérgico a más pólenes sino que parece que la alergia se cronifica y al final se es alérgico todo el año, es cuando aparecen las alergias a los animales, a los ácaros, a la humedad, en fin, a otras múltiples causas, podemos observar que en un número muy grande de casos, las alergias van en aumento no solo de causas sino también de tiempo, pasamos de ser alérgicos solo cuando estamos expuestos a un estímulo (alérgeno)  a ser alérgicos crónicos, tener rinitis, eccemas, picor en el velo del paladar, lagrimeo, etc. prácticamente todo el año y ya no somos capaces de saber exactamente a qué alérgeno reaccionamos, pues parece que estamos reaccionando siempre.

El gran problema de la alergia a la hora de tratarla es que en las patologías solemos buscar siempre la causa externa, en este caso el alérgeno a eliminar, eres alérgico a las gramíneas, pues no salgas al campo, eres alérgico a los perros pues deshazte de tu mascota,… Y en realidad cuando eliminamos un alérgeno causante, con el tiempo, muy frecuentemente aparecen otros y la alergia continua. Hemos de entender que la alergia es una alteración en nuestra respuesta inmune, es nuestro cuerpo el que reacciona ante estímulos que no deberían ser nocivos para nosotros, y son nuestros eosinófilos (un grupo de nuestros glóbulos blancos, de nuestras defensas) los que empiezan a liberar histamina porque entienden que nuestro organismo está siendo atacado y se defienden, cuando en realidad no hay tal ataque.

¿Qué es lo que ocurre realmente en una respuesta alergia??

Vamos a analizar cómo aparece una alergia:

Una parte muy importante de nuestras defensas son los linfocitos, los linfocitos son los que deciden qué sustancia es neutra para nosotros, qué sustancia es peligrosa y cuál otra es aliada. Cuando entra en nuestro organismo una sustancia, los linfocitos la analizan, la escanean y deciden si es peligrosa o no y si por tanto hemos de reaccionar contra ella, combatirla y eliminarla o no. Cuando el linfocito analiza una sustancia y decide que es peligrosa libera unas inmunoglobulinas, en concreto la que normalmente despierta una reacción alérgica es la inmunoglobulina E, esta inmunoglobulina, funciona como un mensajero que buscará a los eosinófilos (la parte de nuestros glóbulos blancos encargada de la respuesta alérgica) y les informará que cuando encuentren dicha sustancia deben reaccionar a ella, liberar histamina, para que el cuerpo la elimine, a través de la piel o a través de la mucosidad. Esta histamina es la causante de que la mucosidad aumente, de los picores de la piel, la aparición de eccemas, sarpullidos y urticarias, la rinitis, la conjuntivitis, el picor en el velo del paladar etc..

¿Qué está pasando?

Lo que ocurre es que nuestro cuerpo está reaccionando en exceso contra una sustancia que en principio no es tóxica para nosotros.

Por este motivo, la alergia no se puede tratar buscando un agresor externo, pues no lo hay o al menos el alérgeno no debe ser considerado como agresor, debemos tratar la reacción del cuerpo, por eso en la naturopatía para el tratamiento de la alergia utilizamos lo que llamamos la Medicinad el terreno, hemos de equilibrar la respuesta alérgica del paciente, el paciente reacciona en exceso, tiene un organismo hiperactivo, que reacciona demasiado, creando alergias, creando respuestas en general exageradas, por eso suelen ser gente que no se resfría nunca o muy poco, ni suelen ser propensos a muchas infecciones, porque siempre tienen el sistema inmune excitado, alto, a la defensiva, cualquier agente infeccioso es combatido a la mínima ocasión en que aparece, a veces con crisis fuertes de fiebre, pero que remiten enseguida, a veces ni siquiera llegamos a tener síntomas porque el combate acaba muy rápido, pero esto que por una parte nos podría parecer deseable, va unido también a que reaccionamos en exceso ante todo, una comida en mal estado enseguida provoca vómitos o diarreas, un contacto en la piel con una planta o tejido enseguida provoca picores o urticarias, respirar un olor fuerte o químico enseguida nos hace moquear y nos lloran los ojos, las colonias nos molestan, los químicos nos irritan, y si el proceso va en aumento, al final, desarrollamos alergias o reacciones a todo: a los químicos, a los conservantes, al trigo, a todos los pólenes, a los ácaros, al polvo, a los animales, etc…. Y lo que en un principio podría parecer deseable que es tener un sistema defensivo muy actico, si se lleva al extremo nos puede hacer muy incómoda y molesta la vida, nos puede limitar muchísimo.

Por este motivo el tratamiento debe estar enfocado a equilibrar nuestro estado de alerta, equilibrar nuestra respuesta inmune. Esto lo hace muy bien la medicina del terreno, la oligoterapia, la homeopatía, las flores de Bach, etc… En primer lugar hemos de reconducir la respuesta de la persona alérgica, para ello es muy importante empezar por el sistema nervioso, es importantísimo calmar el sistema nervioso, un sistema nerviosos hiperreactivo implica necesariamente que todo nuestro cuerpo está en fase hiperreactiva, hemos de conseguir calmar y equilibrar en primer lugar a la persona. Todos los alérgicos saben por pura experiencia que cuando están nerviosos las crisis alérgicas son más fuertes, cuando están relajados los picores y las molestias son menores o se toleran mucho mejor. Por tanto el primer punto del tratamiento será tratar a la persona, calmar su manera de vivir acelerada, sus prisas, su “estar a la defensiva en la vida” para que su sistema defensivo pueda también dejar de “estar a la defensiva”  y deje de reaccionar contra todo. En segundo lugar tratar con el Manganeso en oligoterapia nos ayuda a equilibrar la hiperreacción del cuerpo, tratamos la diátesis 1 que es la diátesis hiperreacctiva. Con estos dos pasos ya notaremos una mejoría grande, después, si podemos llegar al remedio homeopático que identifica a la persona alérgica y equilibrar también su parte emocional, y por qué empezó su cuerpo a reaccionar de esta manera, tendremos el caso resuelto. En caso de no llegar a este punto (no siempre es fácil, depende mucho del paciente) ya podemos utilizar la inmunización con el Pollens 30CH, y usar plantas y aceites esenciales antialérgicos que nos ayuden a equilibrar nuestra respuesta y por tanto a que los síntomas desaparezcan.

Como solemos decir en nuestros cursos de naturopatía, “no existen enfermedades sino personas enfermas”, para mejorar un estado patológico hemos de equilibrar a la persona.

Rosana Ferre

 

 

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