El Pino, (pinus sylvestris), uno de los árboles más abundantes de nuestras montañas. Árbol de hoja perenne que viste de verde todo el año a nuestros montes. El Pino es un árbol de rápido crecimiento, un superviviente, crece rápido, con lo cual es un árbol perfecto para la repoblación. Decimos del Pino que es el símbolo de la regeneración porque es capaz de superponerse a toda adversidad. Cuando un bosque se quema, las piñas, al contacto con el fuego salen disparadas, diseminando a kilómetros sus semillas, con lo que el fuego quema al pino, pero al mismo tiempo éste asegura que volverá a nacer muy rápido. En suelos rocosos, donde las raíces de otros árboles no pueden profundizar, el Pino crece alto y soberbio, pues sus raíces pueden dar soporte al pino creciendo en horizontal. Es cierto que la madera del pino no es muy dura ni resistente, y sus raíces son superficiales, por lo cual los pinos pueden romperse fácilmente por la acción del viento o la nieve, pero también es cierto que esparcen muy rápido sus semillas y crecen muy rápido, por lo tanto rápidamente el pino caído es sustituido por muchos pinos jóvenes. El pino es conocido también por su alelopatia, por no dejar crecer a otros vegetales, en un bosque de pinos, es difícil que puedan crecer otras especies de árboles, pues las raíces del pino segregan unas sustancias tóxicas, terpenoides, especialmente alcanfor, que impide el crecimiento de otras especies, si a esto añadimos que el pino se reproduce fácilmente y crece muy rápido, cuando en un bosque aparecen los pinos, rápidamente cubren el sol con sus hojas, dificultando a las plantas que estén bajo él que reciban los queridos rayos solares, y por si esto fuera poco, las hojas el pino cubren rápidamente el suelo y tardan mucho en descomponerse con lo cual dificultan el crecimiento de otras especies. De hecho, si damos un paseo por nuestros bosques de pino veremos que estos conviven con otros pocos árboles, tan solo la Carrasca se abre camino entre los pinos.

Esta gran capacidad de regeneración y repoblación ha sido venerada por muchas culturas. La piña es el símbolo de la fertilidad y la reproducción, el dios Dionisio, lleva una piña en su bastón como símbolo de que la naturaleza siempre se regenera. Entre los celtas existía la costumbre de regalar piñas a las mujeres para augurarles una gran fertilidad. Los sumerios y asirios de Babilonia y Egipcios dibujaban siempre piñas en las manos de sus dioses como portadores de los regalos de la naturaleza.

Cuenta, que cuando los romanos conquistaron Hispania, precediendo a las carrozas de los generales, andaban multitud de siervos lanzando piñones, semillas de pino (y no pétalos de rosa como le gusta mostrar al cine), para repoblar los bosque y asegurarse abundancia de madera rápida.

Madera: la madera del pino, de rápido crecimiento ha sido desde siempre muy valorada para el calor de los hogares, pero también para la carpintería, pues es una madera muy fácil de trabajar.

Yemas y hojas: las yemas, tallos jóvenes y hojas del pino son ricas en terpenos (pineno, limoneneo, mirceno, sabineno,…), en alcoholes terpénicos (borneol) y terpenoides (alcanfor), carótenos, y vitamina C,…. Lo cual les otorga grandes propiedades medicinales. La infusión de yemas de pino y hojas es antiséptica, expectorante, mucolítica, broncodilatadora y febrifuga, especialmente útil para las afecciones respiratorias: resfriados, tos, faringitis, gripe, etc… El poder antiséptico del pino es potente, se puede realmente utilizar la toma de infusiones de las yemas y hojas de pino para todo tipo de infecciones: infecciones de orina, dérmicas, digestivas, etc..

El pino es también un buen diurético, por tanto puede ser de ayuda en cistitis, edemas y retención de líquidos.

El alcanfor le otorga propiedades antiinflamatorias y calmantes, por lo que puede utilizarse tanto en infusiones como de manera tópica para calmar el dolor en caso de tensión o sobrecarga muscular, gota, reuma, artrosis, etc…

Aceite esencial de Pino: gran parte de los principios activos de las yemas y hojas del pino son aceites esencial, por tanto cuando tras la destilación aislamos el aceite esencial del pino, éste contiene sus mismas propiedades pero mucho más concentradas. El aceite esencial de pino es un antiséptico potente, de amplio espectro, tanto para infecciones víricas, bacterianas y de hongos. También es calmante y antiinflamatorio y diurético.

Se utiliza el aceite esencial de pino en aplicación tópica sobre las uñas de los pies o manos para tratar los hongos, podemos rebajarlo con aceite vegetal y aplicarlo sobre pecho y espalda para tratar procesos de infecciones de las vías respiratorias como los resfriados, las gripes, faringitis, etc…. Podemos elaborar cremas y ungüentos a base de aceite esencial de pino para calmar los dolores, etc…

Trementina: De las hojas del pino se extrae el aceite esencial de trementina, con la que se fabrica el aguarrás. Y del residuo de este aceite después de destilarlo, aparece la Colofonia o pez, de la que se hace la goma de los chicles, los neumáticos, colas, barnices, crema para las cuerdas de violines, etc…

Corteza: rica en trementina, resinas y taninos, lo que le da propiedades desinfectantes, antisépticas y cicatrizantes. Desde la antigüedad es común el uso de las resinas de pino o del polvo de la corteza del pino para las heridas. Ayuda a que cicatricen más rápido y evita que se infecten. También en épocas de hambruna se ha utilizado la corteza triturada como harina para hacer pan.

Flor de Bach de Pine: en flores de Bach encontramos el elixir elaborado a partir del Pino, este elixir floral está indicado para la culpa. Para aquellas personas que viven bajo el peso de la culpa, que se culpan y se responsabilizan por todo, por lo que hicieron, por lo que dejaron de hacer o por lo que podrían haber hecho. Es gente triste, que vive atormentada bajo sus propios autorreproches, excesivamente exigentes consigo mismos, han puesto sobre sus propios hombros la responsabilidad de que todo vaya bien en la vida para ellos y para sus seres queridos, y cuando algo no cumple sus expectativas tienden a echarse a ellos mismos la culpa y a cargar más sus espaldas, con el peso del autorreproche. Estas personas pueden llegar a ser crueles consigo mismas y a autocastigarse de miles de formas pues se sientes responsables de todo lo malo que pasa a su alrededor.

Rosana Ferre

 

 

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