El Olivo, Olea europea, es un árbol originario del mediterráneo. Crece lentamente, creando unas raíces fuertes y robustas que anclan muy firme al árbol en el suelo. Su tallo de joven delgado, va creciendo no solo a lo alto, sino también a lo ancho, con el paso de los años se convertirá en un tronco muy ancho, robusto, fuerte, de rebordes irregulares, con formas contoneadas y nudosas. Con el paso de los años la corteza pasa de ser fina, lisa y grisácea a hacerse gruesa, nudosa, irregular y oscura. La madera del olivo es muy dura. El tronco del olivo adulto, transmite fuerza, robustez y firmeza.

Sus ramas también gruesas, nudosas y muy fuertes, se dividen hasta llegar a las hojas. Las hojas de color verde grisáceo son muy ricas en europeina, lo cual les otorga sus maravillosas propiedades medicinales.

Sus frutos, nuestras aceitunas, tan apreciadas en la cocina y de las que se extrae el conocido como “oro líquido”, nuestro aceite de oliva.

El olivo es un árbol resistente, fuerte y muy longevo, puede vivir más de 500 años, en el mejor de los casos casi los 2000 años, como el olivo de Ulldecona, conocido como “ la Farga de Arión” que fue plantado en el año 314 d.C. Pero además de su longevidad, el Olivo es símbolo de vida eterna y resurrección porque cuando muere siempre deja un vástago, un pequeño tronco que le sucede en el ciclo de la vida. Es más cuando un Olivo es cortado desde la base de su tronco, siempre vuelve a rebrotar de él un tierno tallo como símbolo de la vida que renace contra todo pronóstico.

El Olivo es símbolo de paz y prosperidad, y también de esperanza cuando parece que ya no hay salida posible.

Este es el motivo por el que Eduard Bach encontró en el Olivo el remedio contra el cansancio extremo. El Olive está indicado para cuando una persona se encuentra agotada, al límite de sus fuerzas físicas y mentales, tan agotada que siente ganas de llorar, tan agotada que todo le supone un reto extremo que se siente incapaz de afrontar, tan agotada que ya no le resulta posible seguir adelante, ya no puede disfrutar de nada en la vida. Curiosamente, tal y como estudiamos en nuestro curso de Flores de Bach, las personas Olive, como el árbol que las representa, son personas muy fuertes, robustas, de carácter firme, con mucha fuerza, es por ello, que las personas Olive, al sentirse fuertes suelen abarcar demasiado, es más como los que viven a su alrededor notan su fuerza, tienden a apoyarse mucho en ellos, de este modo, el Olive es quien acaba cargando con los problemas y dificultades de la familia, del trabajo, de las amistades y del entorno en general. Acostumbrado como está el Olive a poder con todo, sigue cargando con más responsabilidades, no dice que no a nada,….hasta,…que un día su fuerzas se agotan, y cae en redondo. Cuando una persona Olive cae, este agotamiento viene de muy lejos. Necesitará dormir y reposar mucho para poder volver a recuperarse. En estos momentos extremos la toma del elixir del Olive devuelve la esperanza, nos hace sentir de nuevo que renace en nosotros la energía y la fuerza que por supuesto, seremos capaces de seguir adelante. Ahora bien, la persona Olive, debe aprender a medir sus fuerzas porque hasta el Olivo más robusto, puede llegar a caer.

El Olivo nos regala sus hojas y su corteza (aunque las hojas son mucho más potentes), como fuente de salud. Sus hojas son ricas en europeina, un potente antioxidante. La infusión de las hojas de olivo, como estudiamos en nuestro curso de fitoterapia, tiene propiedades hipotensoras, actúa como vasodilatador y ello permite que la tensión arterial pueda disminuir. Además, las europeina, evita la oxidación y retrasa la esclerosis arterial, lo cual las convierte en un potentísimo aliado del corazón. Por si esto no fuera suficiente, las hojas de olivo ayudan a que el colesterol LDL no se adhiera a las paredes arteriales formando trombos, la europeina, evita la oxidación del LDL con lo cual es más difícil que éste se pueda adherir a las paredes arteriales. La infusión de hojas de olivo por tanto es un potente aliado para prevenir problemas de corazón, y ayudar en casos de colesterol e hipertensión.

Evidentemente, el uso de esta infusión estará totalmente contraindicado en personas hipotensas.

Las hojas tienen también propiedades diuréticas, por lo que pueden ayudar en los casos de retención de líquidos corporales. Las mujeres que en la menopausia sufren acaloradas, les sube la tensión y engordan, tiene en las hojas de olivo una gran ayuda, pues sus propiedades vasodilatadoras ayudan a rebajas la sensación de calor y la tensión y les ayuda también a evitar la retención de líquidos.

Las hojas son también potentes antioxidantes, evitan que los radicales libres dañen las células, por ello mantiene los tejidos más sanos, retrasa el envejecimiento de los tejidos y los mantiene más sanos.

Las hojas de olivo son coleréticas, estimulan a la vesícula biliar a eliminar bilis, lo cual es una gran ayuda para las personas que sufren de digestiones lentas o pesadas, pues les ayuda a digerir las grasas. También ayuda a mantener limpia la vesícula y ayuda a evitar que se formen piedras de vesícula. Son un buen depurativo para el hígado. Y al expulsar más bilis a los intestinos, el paquete fecal será menos compacto, lo cual puede ayudar a mejorar el estreñimiento.

Las europeina, es conocida también por sus propiedades antivirales, antiherpética, y antifungicas, por tanto en resfriado, infecciones de orina, o demás, siempre que el paciente no tenga la tensión baja, también podemos usarla. Tiene también propiedades febrífugas.
La infusión de las hojas de olivo son también ligeramente hipoglucemiantes. Por tanto, aquellos pacientes con hipertensión, diabetes, colesterol y arterioesclerosis, pueden encontrar en el uso regular de las hojas de olivo un buen aliado para ayudarles a proteger su corazón amenazado. Por supuesto, esto NUNCA sustituirá ninguna medicación que le haya prescrito su médico. NUNCA.

El Olivo nos regala también, sus frutos maravillosos, las aceitunas de donde extraemos el elixir de la salud para el corazón, nuestro preciado aceite de oliva, de cuyas virtudes hablaremos en el próximo post.

Nuestro Olivo, emblema del mediterraneo ha sido apreciado en nuestra cultura desde siempre, la religión cristiana nos habla de él como símbolo de esperanza y paz, cuando tras el diluvio Noé, suelta una paloma y ésta regresa con una ramita de olivo en el pico, el Olivo, de los pocos árboles que resistió, mensajero de que a pesar del sufrimiento y las penurias, siempre quedan fuerzas para seguir adelante.

En la mitología griega, la formación de la ciudad de Atenas, su ciudad más esplendorosa, se atribuye a la diosa Atenas. Cuenta la leyenda que Poseidón y Atenea se disputaron el honor de ponerle su nombre a la ciudad, Crecrops, primer legendario de la ciudad, les dijo que el pueblo de Atenas elegiría al dios que más bien hiciese por la humanidad como patrón de su ciudad. Poseidón entonces creo para el hombre al caballo, que le permitiría desplazarse más velozmente, le ayudaría en los trabajos de la tierra y también en los menesteres de la guerra. Atenea por su parte les regaló el Olivo, árbol longevo y muy resistente del que podrían extraer el preciado aceite, muy querido en la alimentación y también como fuente de combustible. El pueblo de Atenas eligió a la diosa y desde entonces su ciudad lleva el nombre de la hacedora de Olivos.

El Olivo es símbolo también de protección, por eso en tiempos de los romanos se solía colgar una ramita de olivo en las puertas de las casas, para proteger a sus habitantes, también se ponía una rama de olivo sobre las semillas preparadas para la siembra como protección de las próximas cosechas, y, a los bebés recién nacidos se les pasaba una ramita de olivo por la frente, para protegerlos.

Rosana Ferre

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