La tendinitis de hombro es la inflamación de uno varios de los tendones de la articulación del hombro. Es una lesión muy frecuente que tiene tendencia a cronificar.

¿Por qué se produce la una tendinitis en el hombro? La articulación del hombre tiene gran capacidad de movimiento, podemos rotar totalmente el hombre con el brazo relajado en ambos sentidos, pero además la movilidad del brazo también es grande, podemos rotar el brazo, en ambos sentidos, hacer la flexión y extensión completas, adelantar y atrasar el brazo… Pese a tener gran capacidad de movimiento, en nuestro día a día no solemos realizar prácticamente la mayoría de ellos, esto crea una descompensación importante entre músculos que utilizamos muy a menudo (los que mueven el brazo hacia adelante: pectoral, deltoides anterior y bíceps,) que suelen tensarse y sobrecargarse. Por contra tenemos músculos que se debilitan y atrofian por no usarse, (los músculos que mueven los brazos hacia atrás y hacia arriba: redondos, infraespinoso, deltoides medio y posterior, supraespinoso). Cuando existe esta gran descompensación, son muy fáciles las lesiones, los músculos que usamos a menudo suelen estar tensos y rígidos, lo cual facilita que ante cualquier movimiento brusco o que coja al músculo frío, puede causas microrroturas, inflamación o tendinitis, puesto que al tirar fuertemente el músculo del tendón que lo une al hueso, provoca una reacción inflamatoria en el tendón. Pero también ocurre al contrario, los músculos que no solemos usar se debilitan, pierden fuerza, y si un día cambiamos nuestra actividad normal y forzamos los músculos que normalmente no usamos, estos músculos se resienten enseguida puesto que no están puestos a esfuerzos y es fácil que se sobrecarguen muy rápido y si continuamos forzándolos que acaben produciendo tendinitis.

¿Por qué la tendinitis de hombro tiende a cronificarse? La tendinitis empieza con dolor, pero no suele ser un dolor tan fuerte como para impedirnos el movimiento, con lo cual en lugar de hacer reposo que es lo que necesitaría el tendón inflamado, seguimos con nuestras rutinas diarias, lo cual, lo único que hace es acentuar la descompensación entre los músculos que trabajan y los que no, con lo cual la tendinitis difícilmente puede remitir. Tal y como estudiamos en nuestro curso de quiromasaje, para que el tendón pueda desinflamarse es necesario conseguir que el músculo deje de tirar de él, esto lo podemos conseguir realizando masajes sobre el músculo o músculos causantes de la tendinitis para conseguir soltarlos, relajarlos, eliminar la sobrecarga y por tanto que el músculo deje de tirar del tendón inflamado. Una vez relajado el músculo, debemos dar al tendón el reposo suficiente para desinflamar, podemos ayudar aplicando calor y aceites relajantes musculares como el aceite de árnica o hipérico, a los que podemos añadir gotas de aceites esenciales calmantes y relajantes musculares como el aceite esencial de romero alcanfor, gaulteria, espliego macho o elemí, y aceites esenciales anestesiantes como el aceite esencial de clavo.

Sí la tendinitis no es tratada de esta manera y por el contrario seguimos forzando, que es lo que habitualmente ocurre, la tendinitis cronificará, y cuanto más tiempo pase, más limitada tendremos la movilidad del hombro y más dolor aparecerá. Si dejamos que pase mucho tiempo, los músculos que usamos, al estar doloridos se contraen cada vez más y los que no usamos se atrofian hasta el punto que si dejamos pasar demasiado tiempo, la rehabilitación a la que tendremos que someter a la articulación del hombro será muy dura y larga. Es por esto que esta es una de las lesiones que no se deben dejar de lado ni retrasar sus tratamiento, si una persona aguanta con dolor en el hombro más de un año, se creará una atrofia que para su completa curación, necesitará muchas sesiones de tratamiento y después mucha rehabilitación, natación o ejercicios de hombro.

Uno de los músculos del hombro que más problemas suele dar es el supraespinoso, es un musculo cuya función es levantar el brazo (sin levantar el hombro) por encima de nuestra cabeza, este es un movimiento que hacemos poco, con lo cual, este músculo se debilita y pierde fuerza, y llega un momento donde en las pocas ocasiones en que tenemos que levantar el brazo, notamos que perdemos la fuerza, nos cuesta hacer fuera con el brazo por encima de la altura de nuestra cabeza, nos cuesta levantar peso, etc… pero, en lugar de rehabilitar el músculo y tonificarlo, lo que hacemos es dejar de realizar absolutamente dichos movimientos: si guardábamos ollas pesadas en armarios altos, las cambiamos de lugar y las guardamos en armarios bajos, si nos cuesta hacer fuerza para limpiar ventanales altos, nos subimos a una escalera y los limpiamos con el brazo a la altura del pecho (que en esta altura sí conservamos la fuerza), si tender en tendederos altos ropa pesada nos cuesta, nos cambiamos a tendederos bajos. Todo esto hace que el supraespinoso cada vez se atrofie más hasta que llega un punto en el que  en algunos casos el supraespinoso se calcifica y una vez calcificado pierde su capacidad de elasticidad, llegados a este momento, ya no podemos levantar el brazo ni para peinarnos, y tenemos que levantar el hombro primero y luego con esfuerzo (o con ayuda del otro brazo) levantamos el brazo para pasar el peine por encima de nuestra cabeza.  En estos casos en el que el supraespinoso se ha calcificado, cualquier movimiento brusco es muy fácil que lo rompa, de hecho la rotura del suraespinoso es una de las más habituales (comparada con la de otros músculos) en cuyo caso la única solución sería la cirugía y si eso, en el caso de que detectemos la rotura a tiempo y siempre que no existan complicaciones que impidan al médico poder operar.

Os dejamos un vídeo explicativo de cómo podemos hacernos un autotratamiento para la tendinitis de hombro.

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