Vivimos en la época de la tecnología, de la electricidad, y ésta acelera los impulsos eléctricos de nuestro sistema nervioso, lo que hace que muchas personas estén más tiempo en estado de constante sobre excitación, o estrés. El estrés es necesario en la vida, pero los problemas empiezan cuando es un estado continuo, alterando poco a poco, a todo el sistema nervioso. La manera natural de descargar esta acumulación se hace a través de la conexión con nuestra madre tierra, a través de nuestras raíces; los pies.

El ser humano pasa poco tiempo descalzo, y este simple hecho hace que sus pies no tengan sensibilidad, se endurecen, se tensan, y con el tiempo, se deforman.

El pie, (incluyendo el tobillo) es el gran protagonista de lo que somos. Nos sostiene desde que tenemos la edad de andar, soporta nuestro peso, nos transportan, nos permiten saltar o mantenernos erguidos, al igual que correr, nadar, bailar, … Los pies son la conexión directa entre la tierra y nuestro ser. Recordaros que dentro del mismo pie tenemos los puntos utilizados por la Reflexología Podal, por otra parte las zonas utilizadas por el Masaje Metamórfico, tanto como la conexiones con los meridianos chinos, Shiatsu, o las líneas sen de la ciencia del doctor Shivago Komarpaj creador del Masaje Tailandés.

Los pies por si solos son un mundo maravilloso de sensaciones y conexiones internas y nos olvidamos de ellos. ¿Cuántos zapatos hechos para lucir bien, impiden los buenos funcionamientos de los metatarsos y de todas las articulaciones del pie? La solución más fácil hoy en día son las plantillas o peor todavía, cortar dentro de los propios tendones o ligamentos de los pies, romper los huesos del pie y reconstruirlos para permitir que se abran o reequilibren.

Existe una solución mejor. Los masajes y las prácticas meditativas de pies son muy buenas herramientas para que recuperes lo que es un pie sano, con los dedos abiertos, las dos bóvedas plantares funcionando y un clara sensación de poder abrir y cerrar tu pie.

Un pie a gusto es un pie vivo que se puede mover tan fácilmente como una mano. Si, es un reto difícil, pero como todo, con tiempo, paciencia y práctica, se consigue. Muchas personas han tirado sus plantillas ortopédicas después de un año de práctica de Taichi o QiGong. Una de las prácticas adelantadas de las artes internas chinas es la capacidad a abrir y cerrar las articulaciones del cuerpo para facilitar tanto una mejor sustentación de líquido sinovial como una mejor expansión y retorno de la sangre en los tejidos corporales. Este abrir y cerrar en el pie hace maravillas. Por supuesto siempre existirán personas que necesiten pasar por el quirófano, pero intentemos que sea el último recurso, no el primero.

La meditación de pie, llamado postura Wuji, o Zhan Zhuang Gong, es quizás la herramienta más sencilla, y complicada a la vez, para aprender a reconectar con la tierra, a través de la bóveda plantar. Tiene numerosos beneficios, pero desde un punto de vista muy básico, quedarse quieto de pie, permite volver a sentir los que es un cuerpo enraizado de verdad, tanto como conectar la mente con el cuerpo y el chi.

Debes cuidar y apreciar el trabajo que tus pies están haciendo cada día, desde que empezaste a andar, para permitirte experimentar sobre el camino de tu vida. Permítete de vez en cuando masajes, meditación, terapias y cuidados.

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