cuidados-del-sistema-respiratorio-300x350¿Qué simbolizan nuestras defensas a nivel emocional? ¿Qué relación tienen las defensas bajas con un estado emocional alicaído o con el cansancio?

Cuando estamos resfriados, tenemos infecciones de orina, o en aquellas épocas en que encadenamos unas infecciones con otras, siempre solemos preguntar ¿qué me tomo? Y tal vez la pregunta este equivocada, tal vez deberíamos preguntar ¿qué me está pasando?

Cuando tenemos esas temporadas en que nos resfriamos y cuando parece que estamos saliendo del resfriado nos salen pupas en los labios, y acto seguido nos sentimos con malestar general, aparecen unas décimas de fiebre, volvemos a resfriarnos, o bien cogemos un buen gripazo, y cuando aún no estamos repuestos del todo se nos complica con infección de orina o cistitis, o una otitis que nos hace rabiar de dolor,… en estas épocas…. ¿qué está pasando? Pensamos enseguida que tendremos las defensas bajas, pero ¿por qué? Si viviéramos en una sociedad donde se pasa hambre, podríamos hablar de desnutrición y de un estado muy debilitado de nuestro organismo, pero en nuestra sociedad, muy mal tiene que estar alimentándose una persona para que las carencias sean la causa de un bajón de defensas tan grande.

Cuando cogemos muchas infecciones de repetición, no sirve preguntarnos ¿qué virus, bacteria o herpes me ataca? Debemos cuestionarnos cómo estará de débil mi organismo para que no sea capaz de defenderse. Las infecciones dependen del agente que infecta, pero en una parte muy importante dependen también del terreno del infectado, una persona con una buena alimentación, que se cuida, hace deporte y se siente fuerte, no suele resfriarse con la misma frecuencia que una persona que no se cuida, que se tiene abandonada a ella misma, que se alimenta de azúcares y bollería intentando ocultarse a sí misma todas las carencias emocionales que tiene. Cuando una persona está fuerte y tiene la vida llena de ilusiones, proyectos y entusiasmo se resfría mucho menos que cuando estamos deprimidos, cuando la rutina nos abrumas, nos sentimos cansados de seguir viviendo el mismo día a día y cuando en lugar de ilusiones y proyectos vivimos en la añoranza de lo que pudiera haber sido pero no tuve el valor necesario para hacer.

Otra causa habitual en nuestras sociedades de bajones importantes de defensas es el cansancio. Durante el invierno la naturaleza hiberna, dormita, muchos animales se refugian en sus guaridas y no salen hasta la primavera, los árboles dejan caer sus hojas y se mantienen en un estado de aletargamiento hasta la entrada del calor. En el invierno, nuestro cuerpo siente esa tendencia al reposo, nos cuesta más salir del calor de la cama por las mañanas, nos apetece pasar las tardes tumbados en el sillón, tapados con una manta y viendo por la ventana la lluvia o el frío, pero, en cambio, en el invierno, no tomamos vacaciones, preferimos reservar nuestras vacaciones para el verano que hace calor y podemos disfrutarlas más, y en el invierno, como no hace tiempo para nada más es cuando más nos dedicamos a trabajar. Este trimestre se hace largo, sin fiestas ni puentes, nuestro cuerpo hace una esfuerzo extra combatiendo el frio y los cambios de temperaturas, y se agota, y cuando nos encontramos cansados, nuestro cuerpo pido un respiro, pero la mayoría de veces no podemos dárselo, así que poco apoco se va debilitando más, sus defensas bajan y entonces pillamos la infección que nos permitirá esos días de reposo que nos permitirán reponernos del resfriado y del desgaste y el agotamiento al mismo tiempo. Pensad en las gripes, en lo que hacemos: cama, reposos, infusiones calentitas y si se acerca alguien le decimos “cuidado, no te acerques que te lo pegaré”, es decir queremos, necesitamos, soledad, descanso y unos días sin saber nada de problemas.

Así pues, la próxima vez que nos encontremos en esos momentos en que parece que lo “pillamos todo”, además de tratar nuestro cuerpo físico, deberíamos mirar qué más necesitamos: descanso, ilusiones y proyectos nuevos, un cambio en la vida, nuevos objetivos, sentirnos más plenos,……

Tratar el físico siempre es lo más sencillo: deberíamos empezar por la dieta, si nos sentimos resfriados hay que eliminar todo aquello que espese las mucosas: leche y sus derivados, azúcar, bebidas azucaradas, bollería, y aumentar mucho la ingesta de agua, frutas frescas y zumos naturales. La fitoterapia puede ayudarnos mucho, podemos preparar infusiones mucilaginosas e inmunoestimulantes que nos ayuden mejorar la faringitis, la tos, el resfriado y en general todos los procesos gripales, por ejemplo podríamos usar una infusión de drosera, malva, malvavisco, tomillo, echinacea, sauco y eucalipto, bien calentitas y con miel, esta infusión, tomada muy a menudo, una tacita pequeña 5 o 6 veces al día, nos ayudará a respirar mejor, a renovar todas nuestras mucosas respiratorias y nos ayudará a combatir más rápido el resfriado. También podemos ayudarnos de la oligoterapia con el cobre, o de productos maravillosos que nos ofrece la naturaleza como el propóleo, las frutas ricas en vitamina C, los hongos como el reishi o la echinacea y la uña de gato, que son potentes inmunoestimulantes.

Pero recuerda: si solo has pillado un resfriado puntual, esto no quiere decir nada más que estas vivo y eres vulnerable a los cambios de tiempo, los agentes infecciosos y la vida en general, permítete estar resfriado y dale el tiempo que tu cuerpo necesita para recuperarse, pero si por el contrario estas en una de esas épocas en que encadenas una infección con otra, deberías empezar a preguntarte qué está pasando en tu vida, por qué tu día a día no te motiva, porque te atrae más estar en cama que estar vivo y activo, tal vez no haya objetivos o ilusiones que te motiven lo suficiente. Si este fuera el caso, es momento de un cambio importante, un cambio interior, en estos casos tal vez alguna flor de Bach pueda ayudarte, depende del momento en que estés, tal vez un hornbeam para salir de la rutina, un gorse para un estado depresivo, un sweet chestnut si la depresión antecede a un cambio importante, pero sobretodo, escucharte, escucharte de veras y saber ver qué te está pidiendo tu propio cuerpo.  Esta será la curación definitiva y verdadera!

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